Pero cuidado tampoco creo en el anterior régimen porque con Franco se me dió o vendió a otra familia cuando yo era un zagal. Quien tuviera la culpa no lo sé porque nunca me dio por investigar nada. En mi ciudad natal La Línea la miseria corría por sus calles aunque los contrabandistas de la época ya se enriquecían igual o más que en la actualidad. Seguramente algún desaprensivo se enriqueció entregándome a unos padres adoptivos. Cada vez que mis nuevos padres visitaban a una de las monjas o algún cura del pueblo la emprendían a palos conmigo ante la indiferencia de mis vecinos que callaban porque antiguamente todo quedaba en casa. Recibiendo el típico castigo de dejarte toda la noche desnudito en el baño que teníamos en el patio.
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