Os comunico que al no poder demostrar con pruebas que ésta señora me llamó por teléfono amenazándome y coaccionándome pues ha ganado el juicio de faltas.
No dispongo de móvil de última generación con el que grabar el montón de llamadas que he recibido de éste tétrico personaje a la sombra de su esposo Antonio Arroyo Arroyo.
Y el juez de paz no ha solicitado registro de las llamadas de sus teléfonos. Desconozco el funcionamiento de la justicia pero lo que si veo es las pocas ganas de trabajar que tiene mucha gente en éste país. Sin olvidar claro esta, el trato discriminatorio que la secretaría del mismo juez de paz tuvo hacia mí en el acto de conciliación con la abogada de los jefes de ésta supuesta trama. La secretaria del juez no quería que expresara los motivos por el que me ratificaba metiéndome prisas porque tenía otro juicio y como que no servía para nada mis explicaciones. Incluso la abogada de la otra parte me tomaba por idiota diciéndome que solo era firmar...y yo que me chupo el dedo claro. Digamos que la secretaría judicial la he observado muy "proclive e incentivada" con la otra parte. Mi decepción ha sido total es más me ha tratado como si yo fuera el denunciado y el que amenaza por teléfono.
Luego en los medios se llenan la boca invitando a todo ciudadano a denunciar estas coacciones. Ya véis para lo que vale...en mi caso, para nada.
Esto era de esperar ya que cuando más cercáramos a estos personajes más difícil se me haría la contienda.
Os dejo aquí la sentencia para que la podáis comprobar.
A tóxicos, mala gente, basura, bazofia, escoria, calumniadores, estafadores y demás alegraros pierdo ésta batalla pero la guerra aún no la he perdido.
Un saludo y seguimos en la brecha le pese a quien le pese



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