El caso que nos ocupa hoy es el de los propios inversores de Antonio Arroyo Arroyo. Resulta que éste personaje no juega con su dinero sino con el dinero de otros.
Así que tiene muy descontenta a gente que ha depositado su confianza en él. Su confianza transmitida en dinero contante y sonante. Ha estado prestando y arruinando familias con el dinero de terceros.
Y para más inri en cierta ocasión tuvo que liquidar ciertos préstamos a personas bastante influyentes. Por la vía pura y dura de la amenaza. Ahí se demuestra que el personaje de Antonio Arroyo Arroyo es poco más que la de un gusano rastrero que no solo fastidia a personas humildes sino que también les quita el dinero a los inversores. Para más bazofia incluso se encama con una de las intermediarias estafadoras que tiene en su círculo la propia Rocío López Garrido.
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