El viejo zorro estafador curtido en las más criminales operativas siempre resurge de sus cenizas para seguir haciendo de las suyas. Si es que alguna vez lo dejó claro.
Estafar se lleva en la sangre, es algo genético cuyo nivel de vida altísimo es herencia para los siguientes en el turno familiar. El negocio próspero donde los haya sirve para vivir mejor que nadie y además burlando siempre a la justicia que debería ser su única enemiga. El ADN de la mentira, el engaño y la falta de humanidad distingue a los grandes estafadores.
Sin compasión alguna esquilman a las familias, con total impunidad porque tienen a sus cooperadores necesarios que ante los jueces saben desviar sus acciones criminales por el camino de la absolución, la libertad provisional, etc...Lo peor de todos es que todavía haya jueces en España que se dejen engañar por estos perfiles de criminales sin escrúpulos.
Siguiendo su carrera criminal los viejos estafadores llegan a estafar a sus propios socios de sucios negocios. No hay compasión porque en la estafa no se escapa nadie y todo vale para hacer más pasta y fortuna aunque sea a costa de sus propios socios.
Un viejo estafador no es a la justicia a la que teme. Solo temen al que dirán sus vecinos, sus familiares más allegados, su amigo dire de algún banco, los beneficios que le reporten sus inversiones inmobiliarias, sus letras de cambio, sus negocios adquiridos mediante dudosa legalidad.
Vivir todo lo mejor posible a costa de pobres familias es lo único que les interesa a toda esta panda de desgraciados criminales.
Si un sociólogo hiciera una simple investigación de cómo los estafadores han destrozado el tejido productivo de nuestro país nos quedaríamos helados todos. Han hundido a familias de autónomos que han estado sobreviviendo con negocios humildes de comercio o industriales pero también a medianas empresas y algunos hasta grandes empresas. Todo porque en algún momento de su vida ha necesitado algo de financiación. Aquí ha tenido mucho que ver también los directores de muchas sucursales bancarias que cerraron la financiación legal de estas familias y tuvieron que buscar préstamos en supuestas entidades de capital privado que luego resultaron ser auténticas bandas de crimen organizado cuyo único objetivo era estafar.
Que yo te diga estas cosas pues te puede parecer hasta normal pero lo único que hago es interpretar dentro de lo que puedo contar las fechorías que los presuntos estafadores criminales son capaces de hacer por tal de vivir en su opulencia.
Probablemente solo te acordarás de mi cuando compruebes en tus propias carnes que todo lo que te digo aquí en mi humilde blog es totalmente cierto. Está basado en hechos, realidades del día a día de nuestra sociedad. Y no, a mí no me engañan. Los estafadores son el enemigo a batir legalmente empleando para ello la humildad, la constancia, la cautela y sobre todo la paciencia.
Este humilde post de hoy viene a cuento a raíz de la llamada de una víctima y mientras ayudo a protegerla me voy a reservar poner el nombre del estafador y su peligrosa trama.
Yo soy ATE ¿y tú?








