En una de las cientos de llamadas de desesperación que tuve que hacer:
- El oficial Javier Becero de la notaría Usera y Sanz que decía y aseguraba que yo no había firmado nada ahí. Este colaborador necesario fué el que ya me dió el empujón definitivo a interponer la denuncia correspondiente ya que cuando le aseguré que le denunciaría a la Guardia Civil me dijo muy pre-potente él que podía ir a la CIA si quería pero que yo allí no había firmado nada
- La intermediaria quitada de enmedio y que cuando en alguna ocasión me cogió el teléfono solo decía que "yo zoy una gran profesional" y sin duda profesional de la estafa sinverguenza
- Las escrituras que no sabía como me iban a llegar
- El registro de la propiedad de la línea que no sabía nada pero que sí me levantó la liebre
La policía y fiscalía debería centrar una de sus líneas de investigación sobre los registradores de la propiedad que más registros hayan realizado a estos presuntos capos. La convivencia con banda organizada también es delito.


