Te atiendo, te ayudo, busco tu protección y hasta me consta que se te han solucionado tus problemas pero luego me dejas tirado como una colilla. Tu estafador o estafadora me denuncia se me querella y tu te escondes o desapareces como buen cobarde que eres. Tengo que verme ante los tribunales por ayudarte a ti y por alertar al resto de los consumidores sobre tu presunto estafador.
A las pruebas me remito. Los casos están ahí. Los procedimientos judiciales pasados, presentes y los que vengan en el futuro.
Lo único que recibo a cambio, solo casos muy localizados reconocen mi gran labor, es la indiferencia y el desprecio más absoluto. En algunas ocasiones he sido la mofa de gente en la que había confiado. Me enteré tarde que se cachondeaban de mí todo lo que querían, me desprestigiaban e incluso disfrutaban con mi situación. Curiosamente perdí muchas cientos de horas atendiéndoles y aguantando tus problemas en vías de buscar soluciones.
Me tomaron por idiota no, lo siguiente.
Pasas de ser una víctima a ser un colaborador de estafador. Las pruebas te las pongo aquí cuando quieras. Muchas denuncias son por ayudar a gente que en el fondo son egoistas. Solo van a lo suyo y les importa poco el resto de víctimas. Me metí en éste berenjenal para atender, ayudar y alertar. Sin embargo, eres tan despreciable que me ignoras cuando tengo que acudir a muchos de los juzgados donde tengo causas. No, no doy datos por teléfonos porque no me fío de ti así de claro.
Por eso, amigo o amiga interlocutor, mi labor consiste en atenderte, ayudarte y alertarte. No puedo hacer más porque no tengo medios y me la juego día a día con los muchos criminales que me toca descubrir y destapara para el resto de la sociedad.
Como no se quien eres al otro lado del teléfono no estoy obligado a darte más información de


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